7 de marzo de 2026

Cossío: «Renunciar hubiera sido una traición»

El candidato inhabilitado de Camino Democrático al Cambio pasó por Tarija Elige 2026

Mario Cossío ha sido formalmente inhabilitado como candidato a la Gobernación de Tarija, pero le cabe amparo constitucional y está dispuesto a llegar hasta el final. Cossío fue el preimer prefecto electo por voto popular y también el primer gobernador, puso en marcha programas relevantes e impulsó la autonomía, pero las denuncias de corrupción articuladas sobre su gestión lo llevaron al Paraguay donde pidió refugio, un tema que hasta hoy causa controversia. 

El jueves pasó por el espacio Tarija Elige 2026 donde vamos conociendo a los diferentes candidatos. Estas son las diez frases más contundentes que ha dejado su entrevista, que puedes verla completa más arriba o leer la edición más abajo.

  1. “Hay una acción deliberada para proscribir mi candidatura.”
  2. “El Tribunal Supremo Electoral actuó en un procedimiento curioso y oscuro.”
  3. “Aquí hubo un trato discriminatorio: todos fueron habilitados menos Mario Cossío.”
  4. “Lo que existe es el pisoteo de un derecho político: el derecho a postularme después de haber vivido un largo exilio.”
  5. “Cuando se impide que la gente vote por quien quiere, se está afectando la democracia misma.”
  6. “La legislación electoral está diseñada para que hasta el último día puedan sacar o poner candidatos.”
  7. “Hace 15 años al departamento de Tarija le arrebataron su primer gobierno autónomo elegido democráticamente.”
  8. “Lino Condori fue un desastre y se robó el primer gobierno autónomo democráticamente elegido.”
  9. “Tarija nunca será corredor bioceánico con la carretera que tiene hoy. Técnicamente es imposible.”
  10. “Pueden no votar por mí si me habilitan, no importa; lo importante es el principio.”

Entrevista | Mario Cossío: “Hay una acción deliberada para proscribir mi candidatura”

El País: Bienvenido a este espacio de Tarija Elige, ya en su recta final, donde hemos ido conociendo a los diferentes candidatos. Hoy está con nosotros Mario Cossío. ¿Cómo está?

Mario Cossío: Jesús, un placer, encantado.

El País: Exprefecto, primer gobernador electo de Tarija, candidato de Camino Democrático al Cambio para las elecciones del 22 de marzo y actualmente inhabilitado por una resolución del Tribunal Supremo Electoral. Es el tema de la campaña. ¿Cómo está viviendo esta situación?

Mario Cossío: Desde nuestra perspectiva, este es un obstáculo fabricado con una intencionalidad política de excluirme de la carrera electoral y que carece de todo soporte jurídico.Hay que recordar que yo fui habilitado en Tarija después de que revisaron toda la documentación. Cuando se presentó una demanda de inhabilitación, el Tribunal Departamental revisó nuevamente los documentos y los argumentos de la parte denunciante y emitió una resolución por unanimidad de todos sus miembros rechazando esa denuncia y señalando que no existía argumento legal para inhabilitarme.

El Tribunal Supremo Electoral vuelca ese resultado en un procedimiento bastante curioso y oscuro, lo digo con claridad. Son siete miembros y finalmente terminan solo cuatro en sala decidiendo este tema.

Tenemos sospechas sobre la forma en que se tomó la decisión y dudas sobre la propia resolución. El tribunal anunció públicamente el 19 de febrero que yo estaba inhabilitado. Yo me presenté en La Paz para conocer esa resolución, pero no quisieron entregármela. Esperamos 11 días y tuvimos que presentar una acción de amparo constitucional para que la entreguen. Finalmente, hace 48 horas recién hemos sido notificados.

Nos extraña el texto de la resolución porque contradice lo que el secretario de Cámara había señalado cuando anunció mi inhabilitación. Por ejemplo, él dijo que en el análisis no se había considerado el tema del refugio y que solo se había evaluado la inexistencia de dos años de residencia permanente en Bolivia. Cuando los periodistas le insistieron, ratificó que el refugio no había sido tomado en cuenta.Sin embargo, la resolución que tardó 11 días en aparecer sí habla del refugio. Eso nos hace sospechar que hay una conducta que no es transparente.

Por eso hemos pedido que se presenten las actas y las grabaciones de las sesiones para conocer exactamente qué ocurrió. Hoy esa decisión sigue en pie. Hemos interpuesto un segundo amparo, ahora atacando el fondo de la resolución, y estamos a la espera de que la Sala Constitucional del Tribunal Departamental de Justicia fije fecha de audiencia.

El País: Fueron dos semanas para recibir la notificación, incluso por WhatsApp. ¿Esto perjudica su campaña?

Mario Cossío: Lo que había era una evidente intencionalidad de dilatar los plazos para sacarme de hecho de la elección y concretar la proscripción de mi candidatura con una finalidad eminentemente política.Además, se basa en una argumentación absolutamente arbitraria, porque el Tribunal Supremo fabrica una supuesta contradicción entre la resolución del Tribunal de Tarija y mis documentos.

La supuesta contradicción sería que yo declaré haber tenido residencia en Bolivia los últimos dos años y a la vez haber estado refugiado. Pero eso no es ninguna contradicción. Tengo aquí el tratamiento que se le dio a otros refugiados, específicamente a un candidato a gobernador en La Paz, Luis Revilla.

Él presenta una declaración notarial idéntica a la mía en la que señala que ha residido de forma permanente en La Paz al menos dos años antes de la elección y que por razones de fuerza mayor estuvo refugiado en Brasil. Esa declaración cita una sentencia constitucional que establece que las personas con estatus de refugio o asilo político no pierden su residencia permanente en el país para efectos de postulación a cargos electivos.

Esa es la prueba de que no hay ninguna contradicción. Sin embargo, a él lo habilitan y a mí no. Aquí hubo un trato discriminatorio: todos fueron habilitados menos Mario Cossío.

El País: Hay quienes señalan que existe una diferencia sustancial: él es candidato de la alianza oficialista y usted no.

Mario Cossío: Esa es la diferencia. Él es candidato del gobierno de la alianza Patria y yo no lo soy.

El País: Más allá del debate político, la norma exige dos años de residencia previa.

Mario Cossío: Así es, pero el propio reglamento establece una excepción. El artículo siguiente señala que las personas repatriadas que hubiesen tenido acreditada su condición de asilados o refugiados políticos están habilitadas.Lo único que había que hacer era acreditar el refugio, y yo lo hice.

Aquí está el certificado del Estado paraguayo, emitido por la Comisión Nacional de Refugiados, que confirma que fui acogido como refugiado mediante una resolución de 2011 y que ese estatus sigue vigente conforme a la normativa interna y los instrumentos internacionales.

Ese documento está apostillado y en manos del Tribunal Electoral. Por eso el Tribunal Departamental de Tarija me habilitó.

El País: También se ha planteado la duda sobre cómo se mantiene vigente ese refugio después de 2019, cuando usted volvió al país, votó y participó en actividades políticas.

Mario Cossío: Hay un desconocimiento de la normativa de refugio. El refugio te lo concede un Estado y solo hay dos maneras de perderlo: que te lo retiren o que tú renuncies.A mí no me lo retiraron y nunca renuncié.

Es verdad que vine a Bolivia cuando cayó Evo Morales, pero el régimen que me persiguió volvió al poder al cabo de un año. Por eso mantuve el cobijo del Estado paraguayo.

No existe sanción por venir a votar. Los convenios internacionales permiten incluso visitar el país de origen sin perder el estatus de refugiado.

El País: Usted sostiene que existe persecución política. Pero hoy el país tiene un nuevo gobierno. ¿Hay una continuidad con el anterior?

Mario Cossío: Este es el tema de fondo. Pensábamos que después de tantos años se iba a superar la práctica de utilizar la justicia para perseguir y proscribir a opositores. Lamentablemente vemos que esas conductas se repiten.

Aquí no hay argumento legal. Lo que existe es el pisoteo de un derecho político: el derecho a postularme después de haber vivido un largo exilio.

Pero además hay otro problema de fondo: se le está negando al pueblo el derecho a elegir libremente a sus autoridades. Cuando se impide que la gente vote por quien quiere, se está afectando la democracia misma.

En este caso hay una acción deliberada para proscribir mi candidatura y dejar espacio libre al candidato del gobierno.

El País: ¿Entonces se trata de continuidad del MAS o de un nuevo gobierno con las mismas prácticas?

Mario Cossío: Es un nuevo gobierno, pero el sistema sigue intacto. Las prácticas siguen intactas.La legislación electoral está diseñada para que hasta el último día puedan sacar o poner candidatos.

Con estas conductas el órgano electoral está sembrando muchas dudas sobre su transparencia. Yo no me siento seguro de tener un árbitro que garantice una elección libre y justa.

Por eso insisto en que ya no se trata solo de mi candidatura. Esta es una causa más amplia, en defensa de la democracia y del derecho de la gente a elegir.

Hace 15 años al departamento de Tarija le arrebataron su primer gobierno autónomo elegido democráticamente. Y ahora quieren impedir que la gente elija libremente a su gobernador.

El País: Hablemos de su trayectoria política. Usted fue presidente del Comité Cívico, concejal, diputado, presidente de la Cámara de Diputados, primer prefecto electo y luego primer gobernador electo. ¿Cuál de esas etapas recuerda con más satisfacción?

Mario Cossío: Todas me permitieron servir. Tarija me honró muchas veces con su voto y traté de retribuir esa confianza con trabajo y compromiso. Entregué prácticamente mi vida al servicio de Tarija y del país.

He disfrutado sobre todo el acompañamiento de la gente. Esa fue la razón principal de mi retorno.Había una herida muy profunda en el departamento y algo que quedó inconcluso. Mucha gente sentía que se había perdido una oportunidad histórica para el desarrollo de Tarija.

En este momento difícil del departamento había que jugarse, y por eso estoy aquí.

El País: Hay un momento clave en su carrera: la elección como prefecto, cuando derrota a un peso pesado de la política nacional como Jaime Paz Zamora. ¿Cuáles fueron las claves de esa victoria?

Mario Cossío: Creo que la gente buscaba renovación. También influyó el trabajo que habíamos realizado antes desde el Parlamento.

En la Cámara de Diputados impulsamos legislación clave para Tarija: el marco jurídico que permitió desarrollar carreteras estratégicas y avanzar en el corredor bioceánico, así como la Ley de Hidrocarburos, en la que introdujimos el IDH y el 4% adicional para los departamentos productores.

Eso significó para Tarija un incremento sustancial de ingresos. También impulsamos la ley de elección popular de prefectos, que fue un paso fundamental hacia el proceso autonómico.

El País: Luego, ya como prefecto, se empiezan a sentar las bases del proceso autonómico y también algunas políticas propias del departamento.

Mario Cossío: Así es. Con el voto popular y esa legitimidad dimos pasos importantes. Por ejemplo, creamos el SUSAT, un seguro de salud universal y gratuito para el departamento.

Recuerdo que la ministra de Salud de Evo Morales me preguntó por qué íbamos a hacer algo así si no era política nacional. Yo le respondí que simplemente íbamos a cumplir la Constitución, que desde hace 200 años establece que la salud es una prioridad del Estado.

Le dije además que no íbamos a pedir un centavo al Estado central, que lo haríamos con nuestros propios recursos. Y así lo hicimos.

El País: En su gestión se impulsaron programas como el SUSAT o la titulación gratuita para bachilleres. ¿Cuál fue la lógica detrás de esas políticas?

Mario Cossío: Programas como el SUSAT, la titulación gratuita para los bachilleres o el GNV fueron decisiones departamentales que después el gobierno nacional terminó copiando. A los 10 o 12 años crearon el SUS, luego replicaron el tema de los bachilleres y también el del gas natural vehicular. Muchos de esos programas se inspiraron en experiencias de Tarija que fueron decididas con vocación autónoma y con la fuerza que nos dio el voto popular. Sin duda, el voto popular es una clave fundamental para impulsar el desarrollo.

El País: Existe la sensación de que durante la Prefectura se hicieron muchas cosas, pero después todo se interrumpió con la lucha por la autonomía.

Mario Cossío: Lo que pasó es que se abortó ese proceso. En paralelo a la gestión de obras y programas que empezaban a mejorar la vida de la gente, abrimos la lucha por la autonomía. Eso nos embarcó durante mucho tiempo en un enfrentamiento con un régimen al que no le pasaba por la cabeza aceptar una medida de esa naturaleza.Al final el pueblo se movilizó y conquistamos la autonomía, pero se la arrancamos a un régimen que había llegado al poder con una visión contraria. Esa lucha generó contradicciones y heridas fuertes entre los liderazgos de las prefecturas y las futuras gobernaciones, y derivó en una línea de persecución y revancha del poder central.

En el caso de Tarija eso terminó en el derrocamiento del primer gobierno autónomo departamental.

El País: Uno de los temas discutidos de su gestión fue la apuesta por las carreteras. ¿Por qué ese énfasis?

Mario Cossío: Lo volvería a hacer. Yo creo que el futuro del departamento está en la producción y en el turismo. Esos son los dos ejes que deberían sostener la base del futuro de Tarija. El gas se está acabando y la pregunta es de qué vamos a vivir.No podemos esperar que aparezcan nuevos campos o que el gobierno nos dé dinero. Necesitamos construir una base económica autónoma y eso pasa por generar fuentes alternativas de riqueza. Para Tarija esas fuentes son claramente el turismo y la producción.

Por eso impulsamos carreteras, el corredor bioceánico, represas para riego y todo un conjunto de obras que estaban orientadas a esa visión. Si hubiéramos podido concluirlas, hoy el departamento sería diferente y tendría una base productiva mucho más sólida.

El País: Otro proyecto que generó polémica fue la Villa Olímpica.

Mario Cossío: Lo que ocurrió ahí es inaudito. Había un coliseo prácticamente terminado que quedó enterrado. El problema fue que hubo un interés político de bloquear las obras. Cada obra terminada era vista como una derrota política para ellos.Llegaron al extremo de judicializar prácticamente todas las obras para detenerlas.

Un ejemplo es el corredor bioceánico. Dejamos construyéndose tres tramos de una ruta alternativa con menos curvas y menor costo de transporte. Se dijo que los otros tramos eran demasiado costosos, pero el futuro está hacia ese lado. Hoy Brasil ya tiene su carretera asfaltada a 70 kilómetros de la frontera boliviana.Tarija nunca será corredor bioceánico con la carretera que tiene hoy. Técnicamente es imposible.

Además, sé que existe un informe de la Contraloría que señala daño civil y posiblemente penal contra Lino Condori y su equipo por haber paralizado esas obras.

El País: Después vino la gobernación, los juicios por corrupción y su salida al Paraguay. ¿Cuántos procesos tiene actualmente?

Mario Cossío: Perdí la cuenta. Yo debo ser el opositor al régimen anterior más atacado. Llegué a contar más de 60 causas penales abiertas contra mí. Muchas se fueron derrumbando con el tiempo.

El caso más famoso fue el llamado “caso Imbolsur”, con el que me derrocaron. Me acusaban de no haber controlado la vigencia de una póliza de garantía de un contrato firmado por el Servicio Departamental de Caminos, no por la Prefectura.Me juzgaron en rebeldía y finalmente fui absuelto en primera, segunda y tercera instancia, incluso estando fuera del país.

Además, la ley que usaron para suspender gobernadores con una simple acusación fiscal —la Ley 031— fue posteriormente anulada. Es decir, el argumento jurídico era falso y la ley era ilegal.

El País: ¿Cuántos procesos le quedan abiertos?

Mario Cossío: Muy pocos. Ninguno tiene gravedad. Muchos se mantuvieron abiertos durante años con la intención de mantenerme atado a causas judiciales y neutralizarme políticamente.

El País: Su hermano también fue procesado y terminó declarando culpabilidad.

Mario Cossío: Lo que pasó con él fue una canallada. Había una demanda contra un grupo grande de personas y a todos los liberaron menos a él. Lo obligaron a autoinculparse, que era un método que se usó con muchas personas en el país.Está fuera del país desde hace muchos años.

El País: Adrián Oliva sostiene que usted debió renunciar para permitir nuevas elecciones. ¿Por qué no lo hizo?

Mario Cossío: Lo volvería a hacer todas las veces. Yo fui derrocado por un régimen contra el que luchábamos por la autonomía y por la democracia.Renunciar habría significado legitimar ese golpe. Hubiera sido limpiar la cara al régimen y permitir que la historia dijera que el gobernador renunció.

Samuel Doria Medina incluso me fue a buscar a Paraguay para preguntarme si estaba dispuesto a renunciar. Yo le dije que eso sería una traición a Tarija y a la lucha democrática.Si yo renunciaba, habrían contado al mundo que todo ocurrió por un caso de corrupción y no por un derrocamiento político.

Hoy la historia está contando lo que realmente pasó: fui derrocado y nunca renuncié ni me arrodillé en esa causa.

El País: Para cerrar, ¿cómo evalúa las gestiones de Lino Condori, Adrián Oliva y Óscar Montes?

Mario Cossío: En el caso de Lino Condori fue un desastre. No solo se robó el primer gobierno autónomo democráticamente elegido, sino que además se paralizó un ambicioso proyecto de desarrollo para Tarija.Se frenaron programas como el SUSAT, el Prosol, el GNV, las instalaciones de gas domiciliario, las represas, los caminos, las becas y muchos otros proyectos que ya beneficiaban a la gente.

Además se dilapidaron los recursos del gas y hoy tenemos un departamento empobrecido y prácticamente en bancarrota.

En cuanto a Adrián Oliva, nosotros lo apoyamos para que sea candidato. Yo personalmente lo traje a trabajar conmigo y lo impulsamos políticamente.Pero cuando ganó la gobernación decidió gobernar con gente del MAS y con quienes habían impulsado nuestro derrocamiento. Convocó a figuras como Luis Alfaro o Wilman Cardoso y dejó fuera a quienes lo habían apoyado.

Hay además decisiones que preocupan, como haber consentido que se quite el 12% del IDH a Tarija para entregarlo al gobierno nacional, lo que significó alrededor de 424 millones de bolivianos. También la entrega del componente hidroeléctrico de San Jacinto al gobierno central, el tema de Tariquía o el manejo del fondo rotatorio del GNV.

No quiero entrar en demasiados detalles, pero son temas que en algún momento deberán revisarse.

—La conciliación de cuentas es un tema pendiente en la Gobernación…

—Ese es uno de los temas pendientes. Después vino una época bastante complicada para el departamento. Los ingresos cayeron mucho después de la gestión de Adrián Oliva. En su gestión se administraron más recursos que los que vinieron después. Así están los números. Además, hay un tema de endeudamiento muy preocupante, con bastantes millones, y eso tiene un impacto muy fuerte en la economía actual del departamento.

—¿Y cómo evalúa la gestión actual de Óscar Montes? ¿Cómo es su relación con él?

—No lo veo hace prácticamente cinco años. No tenemos una relación política fluida. Yo no estuve activamente en política durante este tiempo; recién en los últimos meses decidí volver. Entiendo que está terminando una gestión con ciertas dificultades que también parten de la situación financiera del departamento.

—Usted fue parte central en la formulación de la autonomía, no solo en Tarija sino también a nivel nacional. Con la experiencia acumulada, ¿qué cosas son urgentes de cambiar ahora que se habla del 50/50 para que el modelo autonómico funcione?

—Creo que necesitamos descentralizar la autonomía. Eso es fundamental. La tragedia del departamento empieza cuando el poder central decide alterar la voluntad popular en Tarija y suplantarla de la manera grosera en que lo hizo. Esa injerencia ha tenido un costo muy alto para el departamento.

Después de toda esta experiencia, está claro que necesitamos un gobierno departamental sólido y fuerte, con una agenda clara de futuro y dispuesto a jugársela con energía para recuperar el tiempo perdido y abrir una nueva etapa para Tarija.

—Hoy Tarija enfrenta una realidad distinta: prácticamente sin gas. ¿De qué vamos a vivir?

—Tenemos un plan claro. El futuro de Tarija está en el turismo y en la producción. Cuando implementemos plenamente esta estrategia, en pocos años Tarija no va a extrañar el gas, porque puede generar una economía potente y autónoma en poco tiempo.

—¿Qué otras áreas serán prioritarias?

—La salud también será una bandera. Nosotros hicimos la primera revolución de la salud con el SUSAT. Ahora queremos impulsar la segunda revolución, que pasa por la calidad. Conquistamos la universalidad y la gratuidad, pero ahora tenemos que conquistar la calidad, porque hoy la salud es un desastre y una tragedia en la vida de mucha gente.

—Si tuviera que resumir su plan en tres medidas fundamentales, ¿cuáles serían?

—Primero, una Tarija productiva, lo que implica resolver problemas de riego, tecnología, recursos humanos, caminos y mercados. Queremos una Tarija altamente competitiva que se inserte en el mundo global. Nuestro mercado no será solo Tarija, Santa Cruz o La Paz, sino también el mundo.

Segundo, el turismo. Tarija tiene una industria turística en potencia. A la gente le gusta venir, pero hoy el turismo es casual y esporádico. No existe un proyecto para convertir a Tarija en un destino internacional, y eso es lo que proponemos.

Y tercero, el área social, donde nuevamente la salud será una bandera.

—Para cerrar, su minuto de oro para pedir el voto a los tarijeños.

—Gracias, Jesús. Estamos viviendo un momento difícil. Hoy mismo el Tribunal Electoral me ha inhabilitado formalmente. Estamos dando la lucha y vamos a seguir hasta el final para revertir lo que consideramos una ilegalidad.

Aquí no se trata solo de defender una candidatura. Se trata de una causa mayor. Hay una intromisión política en un órgano electoral que debería garantizar imparcialidad y transparencia. Lo que se busca es alterar la voluntad del departamento e imponer candidatos cuando la gente debe tener la libertad de votar por quien quiera.

Pueden no votar por mí si me habilitan, no importa. Lo importante es el principio. Y en esos principios no vamos a retroceder.

Yo vengo con la huella de 20 años de lucha política. He vivido de cerca todo este proceso y sé lo que significa un régimen como el que ha vivido el país durante dos décadas. Estoy dispuesto a dar combate en todos los escenarios para que nunca más vuelva a ocurrir lo que hemos visto en Bolivia.

Estoy en Tarija con una causa departamental, pero también me preocupa mi país. Porque lo que está ocurriendo hoy aquí es una pésima señal para Bolivia.

Necesitamos restituir el respeto a la Constitución, a las leyes y al voto popular. Ese es el camino democrático que Bolivia debe recorrer.

Quiero decir además que me siento profundamente conmovido porque una buena parte de la población está acompañando esta causa. Sabe que aquí hay algo que va más allá de una candidatura. Se trata de defender el derecho de la gente a elegir libremente y de recuperar la democracia.

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